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El presente artículo fue escrito por Julián Guatibonza.

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La penalización de las drogas ha creado más problemas de los que ha intentado resolver. En la actualidad existe mucha información y datos de los problemas generados por políticas de criminalización de las drogas. Dentro de las diferentes áreas donde el tema de las drogas genera controversia, se encuentra la problemática relacionada a salud pública, derechos humanos, y el gasto estatal en la creación de instituciones y políticas de control.

Si miramos el gasto en salud pública por enfermedades derivadas del consumo de droga, éste se resume en actividades de rehabilitación y tratamientos por enfermedades de transmisión sexual. Para el desarrollo de estos tratamientos, se destina anualmente parte del presupuesto que podría ser utilizado en incentivos para inversiones productivas, o programas de prevención; inclusive ampliar el tratamiento de enfermedades catastróficas como el cáncer, insuficiencia renal crónica, entre otros. Por otro lado, permitir el uso medicinal de ciertas de estas drogas, no solo ha demostrado ser más eficiente y presentar muy pocos efectos secundarios en el tratamiento de ciertas enfermedades, sino que permite reducir el costo de acceso a las dosis necesarias para dicho tratamiento, de miles de dólares a unos cuantos dólares.

Conforme con la legislación vigente, es posible notar que existen diferentes países en los cuales el consumo de drogas es un crimen y que en muchos casos incluye sanciones bastante fuertes. Por ejemplo, en el año 2011, alrededor de 500 mil personas se encontraban detenidas de forma arbitraria por la posesión de drogas en China, las cuales son trasladadas a centros de detención, donde son obligadas a realizar trabajos forzados. De acuerdo a Stephen Rolles, Senior Policy Analist del Transform Drug Policy Foundation alrededor de dos millones de personas (un cuarto del total de reos a nivel mundial) se encuentra en prisión por infracciones no violentas relacionadas con temas de drogas.

Como reacción al problema de las drogas y en el afán de generar una política que permita tener control a través de sanciones y encarcelamientos a los usuarios, los gobiernos destinan fondos a adquirir equipos y financiar unidades especializadas dedicadas al control de las drogas que incluyen policía o agencias especializadas. Sin embargo, la producción de drogas ilegales genera cantidades impresionantes de dinero para las organizaciones que dominan dicha actividad, que a su vez les permite gozar de un gran poder económico y debilitar las diferentes instituciones del Estado a través de la corrupción, lo cual finalmente resulta en políticas inefectivas que no cumplen con los objetivos planteados.

De acuerdo a Paul Larsson, profesor de criminología en la policía en Noruega, alrededor del 42% de los recursos destinados para el control de las drogas corresponden a asuntos de detención de personas y procesamiento por portar marihuana. Por otro lado, se estima que en Estados Unidos los arrestos por marihuana representan alrededor del 50% del total de los arrestos por drogas y nueve de cada diez arrestos por marihuana corresponden a posesión y no a distribución. Según los estudios de Jeffrey Miron, economista de Harvard en el año 2013, el ahorro en costos de la fuerza policiaca, encarcelamiento, gastos judiciales y de procesamiento por delitos relacionados al uso de marihuana en Estados Unidos, se encuentra entre US$7 mil millones y US$13 mil millones .

Imaginen un escenario no tan distante de la realidad en el cual un joven llamado Obama, podría haber sido arrestado y recibido una sentencia por posesión de marihuana utilizada con fines recreacionales. Con los antecedentes generados por esa sanción, no solo que no podría haber sido candidato presidencial, sino que con ese perfil muy probablemente se habrían visto afectadas sus perspectivas laborales de por vida.

Del tema de las drogas se desprenden varias problemáticas, y existen muchas razones que nos permiten ver cuán inefectivas han sido las políticas públicas al respecto y que las estructuras actuales cuyo fin es mitigar los problemas, han tenido un efecto multiplicador en los mismos. Muchos de estos problemas representan un gran costo monetario a los gobiernos, lo que ciertamente ha tenido su efecto en los presupuestos estatales; así también un gran costo social representado en alta discriminación y detenciones arbitrarias. Quizás estamos enfrascados en un modelo de hacer las cosas, por lo que podría ser la oportunidad de cuestionar las bases sobre las cuales se han definido ciertas directrices a través de iniciativas disruptivas a los modelos actuales, basadas en conceptos simples como el individuo y la tolerancia.

 

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El presente artículo fue escrito por Anuar Andrés Lequerica, quien tiene una Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Chicago. Publicado originalmente aquí.

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Es fácil asumir que la guerra contra las drogas se ha luchado principalmente en países como Colombia y México, pero esta guerra también ha hecho de Estados Unidos su escenario, acarreando consecuencias devastadoras: centenares de miles de muertes violentas, millones de personas encarceladas, más de mil billones de dólares en gasto público, y, como en nuestros países, produciendo pocos resultados positivos (se estima que el gobierno estadounidense no alcanza a interceptar la mayor parte de las drogas que cruzan su frontera). Sin embargo, gracias a las campañas y los discursos de activistas en los últimos 30 años, desde Milton Friedman hasta la Drug Policy Alliance, el pueblo estadounidense les ha manifestado a los políticos que llegó el momento de frenar la guerra, por lo menos en contra de la marihuana.

Todo empezó con la legalización de la marihuana medicinal en California en 1996. En la actualidad, son 23 los estados (departamentos) en los que es legal el consumo de marihuana por razones médicas. Son 4 los estados, junto con la capital, en los que recientemente se ha legalizado la marihuana para uso recreacional, y varios los estados y ciudades en los que se ha despenalizado la posesión de marihuana. El 2016 va a ser un año de reformas cruciales en todo Estados Unidos, ya que se esperan referendos para la legalización del uso recreacional y medicinal de la marihuana en varios estados, propuestas legislativas de despenalización y expansión de servicios a drogodependientes, etc.

Los estadounidenses quieren cambiar de rumbo y ya nadie quiere luchar “a lo Rambo” contra los narcotraficantes y las bandas criminales, ni siquiera los conservadores o el zar de la drogas. El enfoque nuevo es la compasión por la víctimas de la adicción, la injusticia de los arrestos masivos a las minorías raciales por posesión de drogas en comparación con la impunidad de la población blanca (cuyo consumo es mayor), y el de la marihuana como tratamiento para niños con epilepsia que sufren más de 100 ataques al día.

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Hablemos de resultados, ¿han dado fruto las reformas de los últimos años? Sí, el número de arrestos por posesión de marihuana ha empezado a bajar en Estados Unidos. El año de la legalización, los arrestos bajaron un 98% en la capital estadounidense. Asimismo, todo indica que la cantidad de marihuana que trafican los carteles mexicanos a Estados Unidos se ha reducido drásticamente.

¿Y qué de la cocaína?, se preguntarán. En mi opinión, también se legalizará con el tiempo. Las reformas no ocurren de un día para otro y se están realizando paso a paso: primero, la marihuana medicinal; luego, la marihuana recreacional, y así sucesivamente con las demás drogas.

El movimiento de reforma y legalización, del cual he sido voluntario, ha sido impulsado principalmente por los mismos consumidores de drogas, con el apoyo de los libertarios, los liberales, las minorías raciales y organizaciones como NORML. El movimiento se ha dedicado especialmente a resaltar los daños incalculables que ocasiona la guerra contra las drogas. Personalmente, me gustaría que también se enfatizara el hecho de que la prohibición de las drogas viola la libertad humana.

¿Quién se iba a imaginar hace 20 años que hoy alguien pudiera crecer plantas de marihuana en su casa a pocas cuadras de la sede de la DEA? En Latinoamérica, por su parte, se debería empezar a gestar un diálogo serio que propicie las reformas necesarias para legalizar todas las drogas. Solo así nuestros países podrán acabar con la violencia que genera el enriquecimiento ilícito de los carteles y las guerrillas y garantizar el respeto a la libertad del individuo.

 

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El presente artículo fue escrito por Milica Pandzic, miembro del Consejo Ejecutivo de Estudiantes por la Libertad.

11210408_865570943515824_5304954988993600967_nEste sábado 2 de Mayo, Estudiantes por la Libertad Ecuador y Estudiantes por la Libertad Paraguay estuvieron presentes en la Marcha Mundial de la Marihuana 2015 (#MMM2015), en Guayaquil y Asunción respectivamente. En ambas marchas, una opinión fue homogénea: la política pública actual sobre la marihuana no está funcionando y debe cambiar. Problemas como la criminalización por consumo o posesión, y el estigma social que eso conlleva, fueron duras críticas hacia el statu quo. No obstante, varias fueron las soluciones promovidas por los asistentes: desde el autocultivo para consumo personal hasta la legalización total de la producción y comercialización de la marihuana, siendo ésta última propuesta la que los miembros de EsLibertad apoyaron.

En Asunción asistieron aproximadamente 200 personas, y en Guayaquil, alrededor de 300. Ambas marchas tuvieron el apoyo de personas que circulaban por los alrededores. Específicamente en Guayaquil, la marcha pasó por el edificio de la Policía Nacional, y los miembros de Guayaquil Canábico redactaron un manifiesto que fue entregado al Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, exigiendo no sólo el cese de las detenciones, los procesos penales o las multas a consumidores y cultivadores, sino también un cambio total al modus operandi de los agentes policiales frente al uso de la marihuana por parte de la ciudadanía.

Cada año, más ciudades se unen a la iniciativa de la Marcha Mundial de la Marihuana, y cada nueva marcha incrementa en número de asistentes. Escenarios que hace 10 o incluso 5 años no eran siquiera pensables, ahora se están dando. Muchos de los asistentes en ambas marchas no desaprovecharon la oportunidad para empezar a fumar, mientras la policía los escoltaba a todos. Los tiempos están cambiando y el #FinALaProhibición se encuentra, paso a paso, cada vez más cerca.

 

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

El narcotráfico es la principal fuente de financiamiento del terrorismo alrededor del mundo

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Fuente: Insight Crime / ONU

TalibanFuente: Strategic Studies Institute

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

La legalización de la marihuana en EE.UU. afecta directamente a los carteles en México

Carteles mexicanosFuente: Vice 

La legalización de la marihuana ayuda a las economías

US Legalización

Fuente: Time 

 

 

El presente artículo fue escrito por Christian Betancourt, miembro de Estudiantes por la Libertad Honduras y miembro del Equipo de Bloggers de EsLibertad.

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Autoría de Derek Fridolfs

Bruce Wayne, aquel soltero millonario de Ciudad Gótica que cree en el trabajo duro y la filantropía emprendida a título personal probablemente aprobaría también el fin de la guerra contra las drogas. En su afán por darles formación a chicos en condiciones de alto riesgo en su ciudad, habrá conocido sobre sus penumbras y sus retos en las calles, en el mundo del hampa, donde el narcotráfico es una considerable fuente de ingresos para los carteles criminales. Y en el momento en que tenga la oportunidad de apoyar en el proceso de rehabilitación de alguno de ellos, sabrá que el problema de las drogas es uno de salud y no de seguridad.

Prohibir las drogas no ha impedido que lleguen a las aceras, sólo ha generado un mercado negro sin ley, en el que se imponen el plomo de los balazos y el trabajo sucio en conjunto con las autoridades corruptas de turno.

Y claro, está su experiencia como Batman. El caballero de la noche, de personalidad compulsiva reflejada en su incansable misión en Gótica, también sufrió adicción al Venom. Antes que Bane surgiera en escena, Batman ya conocía la sustancia y logró desintoxicarse con su voluntad y sentido de responsabilidad personal (Legends of the Dark Knight, #16-20). También fue testigo de los esfuerzos de Red Arrow por limpiarse, el joven acompañante de su estimado socio vigilante Oliver Queen, Green Arrow (Green Lantern Green Arrow, #85).

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Autoría de O’Neil Von Eeden, Braun y García-López

Él sabe que es un problema de salud y responsabilidad, y que prohibirlo sólo empeora la situación. Los diluyentes agregados a las drogas tienden a ser más dañinos que las drogas en sí, no habiendo remedio para los que deciden comprarla sin información ni garantías sobre lo que su enfermedad les lleva a consumir. Es la ilegalidad la que los pone en mayor riesgo a ellos, a los productores y a los vendedores. Y es ese el riesgo que las organizaciones criminales asumen, encontrando una jugosa y constante fuente de ingresos que agregar a los de sus listas de robos, extorsión y trata de personas.

Batman tiene un fuerte sentido de respeto a la justicia, pero no necesariamente a la ley. Después de todo es un vigilante al margen de la ley. Siendo un hombre culto y viajado sabe que muchas veces los legisladores no actúan según lo certero, eficiente o siquiera lo ético. Así ha sido su actuar con el tema de las drogas, siendo sus normas de prohibición contraproducentes y sin apego a la realidad. Batman, incluso ha le ha reclamado a Superman el haber sido un lacayo de tales burócratas (The Dark Knight Returns, #4).

El Detective más grande del mundo ha sido conocido por enfocarse en sus supervillanos o grandes amenazas a la ciudad que atenten contra la vida, libertad o propiedad de los ciudadanos. No se le ve deteniendo carros a exceso de velocidad y en general, hace caso omiso a crímenes menores, algunos cometidos por necesidad. Hasta deja al Pingüino lavar dinero en su bar del Iceberg con tal que le suministre información y no se meta en líos. (Gotham Underground # 9)

Podemos tener diferentes puntos de vista sobre la moral de Bruce Wayne y su alter ego por las noches, pero podemos aprender de sus luchas. Si queremos ayudar a los adictos y disminuir el crimen y la violencia, esta insensata guerra contras las drogas debe terminar.

 

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

Varios políticos de los países que más han sido afectados por el narcotráfico en Latinoamérica buscan cambios en las políticas sobre las drogas y la prohibición

Fuente: Libremente


Fuente: Heraldo

Fuente: Excelsior

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

Fuente: The Huffington Post

Fuente: Goodreads.com

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

La prohibición ha creado un imperio para los narcotraficantes:

Fuente: The Wall Street Journal

Fuente: ONU

Fuente: The Huffington Post

 

 

 

 

 

Fin a la Prohibición es una campaña que da cuenta del fracaso que por décadas ha sido la guerra contra las drogas y de los ejemplos progresivos de despenalización y legalización alrededor del mundo, que constituyen argumentos sólidos para acabar con lo que ha demostrado ser una guerra contra nosotros mismos.

La guerra contra las drogas ha creado una ola  de violencia imparable en Centroamérica:

Desde el pasado mes de octubre, más de 57.000 menores no acompañados han sido detenidos al tratar de cruzar la frontera México-Estados Unidos. Alrededor de tres cuartas partes de ellos huyen de la violencia en El Salvador, Guatemala y Honduras, la misma que ha sido generada por el tráfico de drogas en esos países.

Fuente: France24

Fuente: Military Times

Conoce más:

www.endthedrugwar.org