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Friedman Argentina (2)

Milton Friedman, Premio Nobel de Economía en 1976, no sólo fue uno de los economistas más influyentes del siglo XX, sino también uno de los más importantes promotores de las ideas de la libertad de su era.

En honor a los 104 años de su nacimiento, Estudiantes por la Libertad Argentina, la Fundación HACER, y Jóvenes Liberales Argentinos, se complacen en invitarlos a la Conferencia “El Legado de Friedman para la Libertad”, a realizarse este viernes 29 de julio desde las 16:00 horas en la Universidad del CEMA (UCEMA), en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El evento, que se llevará a cabo con el apoyo de la Friedman Foundation for Educational Choice, contará con la presencia de cuatro prestigiosos disertantes:

  • Javier Milei, Economista y coordinador de la Mesa de Economía de la Fundación Acordar.
  • Edgardo Zablotsky, Miembro de la Academia Nacional de Educación y Vicerrector de UCEMA.
  • Julio J. Elías, Director de la Maestría en Economía y del Centro de Economía de la Creatividad de la UCEMA.
  • Eneas Biglione, Director Ejecutivo del Hispanic American Center for Economic Research (HACER) de Washington DC.

Francisco Petrocelli, miembro del Consejo Ejecutivo de Estudiantes por la Libertad y Director de HACER Jóven, se desempeñará como moderador de la conferencia. La entrada es libre.

Todo lo que necesitas saber es:

  • Lugar: Auditorio UCEMA, Reconquista 775, 4to subsuelo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
  • Fecha: Viernes 29 de julio de 2016
  • Hora: De 16:00 a 18:30 horas
  • Entrada: Libre

El presente artículo fue escrito por Jorge Chuya, Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad Ecuador, y fue previamente publicado por el Instituto Ecuatoriano de Economía Política, en donde Jorge es Coordinador del Departamento de Investigación.

La libertad es uno de los más hermosos dones del ser humano. La libertad llega junto a cada persona desde el momento de su concepción. Es un privilegio reservado para todos. Es la armonía en el arte de cómo dirigirse en el camino que busca la felicidad. De aquí nacen otros dones tan maravillosos como el primero, siendo uno de ellos la posibilidad de cooperar voluntariamente. A su vez, la cooperación voluntaria dio el paso a la génesis del mercado.

china market¿Qué es el mercado? El mercado es una institución humana, creada a partir de todas las relaciones voluntarias llevadas a cabo por el individuo. La libertad, la cooperación voluntaria, la felicidad, el mercado, forman parte de un todo que se relaciona e interactúa entre sí, buscando el progreso de todos a expensas de nadie, y que se encuentra en la esencia del ser humano. Por ende, la libertad tiene un componente filosófico y ético que responde a los criterios de justicia, impulsa el crecimiento de las personas y le da la posibilidad a cada individuo de ser dueño de su destino.

La libertad económica es esencial para el correcto funcionamiento de los mercados y su consecuente generación de riqueza para todos. No es coincidencia que los países más libres del mundo según el reporte anual de Libertad Económica en el Mundo elaborado por el Instituto Fraser, sean los países más prósperos (Gwartney, Lawson, & Hall, 2015). Por ejemplo, Hong Kong se encuentra en el primer puesto en el último reporte publicado, y eso se debe una impresionante tradición de libertad económica y valores liberales (Gwartney, Lawson, & Hall, 2015). Incluso, Milton Friedman en uno de sus artículos destacaba que el ingreso per cápita de Hong Kong pasó en 1960 de ser del 28% del de Gran Bretaña, conocida como cuna de la Revolución Industrial, a equivaler el 136% de esta en 1996, demostrando que esta ciudad superó el crecimiento de una de las potencias mundiales del siglo XX (Morriss, 2008). Es así que, mientras más libre es el mercado, se genera más riqueza, y su eficiencia lo hace moralmente superior a cualquier otro modelo económico (Murray, 1997).

Además, la libertad económica es crucial para la esencia de libertad en sí misma, ya que de manera natural restringe el poder del estado, saca de la pobreza a millones de personas y, además, porque no se puede restringir la libertad económica sin restringir otras expresiones de libertad (Murray, 1997). De acuerdo con la organización Human Progress, el número de personas que viven en extrema pobreza, es decir con menos de un $1.25 al día, disminuyó de gran manera a partir de 1970 hasta los últimos datos actualizados del 2011 (Human Progress, 2015). La pobreza extrema se redujo en más de la mitad, y se debe principalmente al libre comercio y a que se le ha permitido trabajar espontáneamente (Davies, 2013). De esta manera se evidencia que la riqueza no se crea a expensas de otro, puesto que la libertad económica no es un juego de suma cero. La riqueza se genera para todos, saca a millones de la pobreza y permite el surgir de una clase media más próspera.

Los mercados libres presentan un contenido deontológico muy fuerte en el que se respetan los criterios de justicia en una sociedad. Esto se debe a que la ética liberal es la de la libertad con responsabilidad, y esta responde a la posibilidad de que cada individuo sea dueño de su destino, que forje su propio camino a la felicidad, que decida qué quiere producir, con quién quiere producir y cómo utilizar de mejor manera sus recursos (Cabieses, 2015). Dentro de los mercados libres, se da la posibilidad a las personas de que busquen sus propias oportunidades para salir adelante, que puedan alcanzar el éxito, y que a éste se lo premie con la generación de riqueza, de la que consecuentemente se beneficiarán demás personas.

Sin embargo, uno de los puntos más criticados en contra de la libertad es la supuesta desigualdad y explotación que genera. No se puede decir que la desigualdad es justa o no, se puede decir que es una situación que idealmente no se debería darse, pero se da (Cabieses, 2015). Cada persona es un mundo diferente, cada uno ve la vida de distinta manera,nunca fuimos iguales y no podremos serlo porque va en contra de la naturaleza propia del ser humano. El que exista desigualdad no justifica que restrinjan las libertades para remediarlos, la desigualdad no se debe “arreglar” de manera coercitiva (Cabieses, 2015). Lo que se debe hacer es abrir los mercados para que exista competencia, permitiendo así que los pobres vivan mejor, ya que se crean más puestos de trabajo, se motiva al emprendimiento, y ello permite conseguir más y mejores bienes a menores precios. De esta forma se reducen las brechas de desigualdad de manera espontánea, produciendo sociedades más libres y ricas.

En cuanto a la explotación, también es algo que idealmente no debería darse y la solución para ello es la propia libertad. Al existir gran competencia entre empresas, éstas ofrecerán mejores oportunidades, ambientes de trabajo y beneficios para sus empleados. Es aquí en donde el mismo individuo podrá tomar la decisión de elegir dónde desea trabajar, y escoger lo que es mejor para su propio interés y el de aquellos a los que ama (Cabieses, 2015). Nuevamente la libertad de manera espontánea solucionaría uno de los problemas que tanto se le critica sin fundamento, al no comprenderse cuál es la esencia de una sociedad libre.

Previamente ya se mostró cómo la libertad económica ayuda a los más pobres, empero existe un punto importante que merece ser mencionado, y es el de la existencia de programas de ayuda social fundadas por la iniciativa privada. La generación de riqueza permite que los individuos logren alcanzar el bienestar que necesitan, para que después puedan ayudar a los pobres o a los discapacitados de manera productiva. Tal es el caso de organizaciones privadas como World Bicycle Relief, una fundación dedicada a promover la educación en África a través del deporte, o como, Challenged Athletes Foundation, la cual permite que atletas con discapacidades participen en eventos deportivos, incluso ayudan a que estos atletas completen triatlones de larga distancia (Tanca, 2015). Lo cual pone en evidencia cómo la sociedad civil, a través de sociedades más libres, es mejor que el Estado para resolver problemas que aquejan a la comunidad.

En resumen, la libertad es un principio con el que no se transa. La existencia de mercados libres trajo gran prosperidad para el mundo. La libertad responde a los criterios de justicia de manera ética y moral permitiendo que los problemas de la comunidad se puedan solucionar de manera espontánea. En aquellos países en donde existe mayor libertad, existe mayor riqueza, y el ideal es que en todas las naciones pueda existir el mayor grado de libertad para que generen más oportunidades de crecimiento, y el individuo sea su propio agente cambio.

 

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el engaño populista

En pocas semanas, “El Engaño Populista”, libro escrito por Gloria Álvarez y Axel Kaiser, se ha convertido en una obra clave para comprender los procesos de deterioro institucional que han venido sufriendo las sociedades iberoamericanas, y para entender la actualidad y el futuro político de nuestro continente.

En ese sentido, Estudiantes por la Libertad Guatemala se enorgullece en invitar a toda la comunidad guatemalteca a participar de la serie de eventos que estará organizando durante la presente semana en torno a este connotado libro.

Miércoles 20: Foro de presentación en Villa Nueva

La gira de actividades inicia hoy miércoles en el Instituto de Profesional de Computación “IPC”, en Villa Nueva. Desde la 1:00 PM, Álvarez y Kaiser estarán presentando su nuevo libro en un interesante foro. Los interesados pueden confirmar su participación enviado un correo electrónico a [email protected].

Viernes 22: Club de Lectura en Ciudad de Guatemala

El Club de Lectura de EsLibertad Guatemala se ha dado a la tarea de leer, analizar y debatir en torno a la temática central de “El Engaño Populista”. Por eso, este viernes 22 ha organizado una sesión especial, en la que los asistentes podrán compartir sus ideas y conclusiones con los autores Gloria Álvarez y Axel Kaiser. La cita es a la 1:00 en Sophos de Fontabella, zona 10. Registros abiertos en http://bit.ly/2a30fHL.

Sábado 23: Chelas e Ideas en la ciudad capital

Las actividades continúan el sábado en la capital con un conversatorio en un ambiente más distendido. A partir de las 5:00 PM en Karma, zona 4, los autores de “El Engaño Populista” discutirán con los asistentes las ideas de su libro en el formato de “Chelas e Ideas”. Confirma tu participación enviando un correo a [email protected].

Domingo 24: Conferencia en Quetzaltenango

Para cerrar con broche de oro la semana, el domingo 24, Álvarez y Kaiser se trasladan a Xela para presentar su apasionante libro. Desde las 6:00 PM, los autores estarán desarrollando una conferencia de lanzamiento, donde explicarán por qué se arruinan nuestros países y como rescatarlos. No se pierdan de este gran evento que se llevará a cabo en el Grand Hotel Santa María. Los interesados pueden registrarse en este link.

El presente artículo fue escrito por Martin Krause, Académico Asociado del Cato Institute y profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Fue publicado originalmente en el blog El Foro y el Bazar.

Como parte del Índice de Calidad Institucional 2016, que preparé con la Fundación Libertad y Progreso, presentamos un informe sobre un tema de suma actualidad mundial: las migraciones. Una breve consideración primero y luego una evaluación de los temas que se debaten:

2. La inmigración indiscriminada perjudica al empleo local

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Es interesante que, nuevamente según la encuesta de Gallup citada, un 58% de los residentes de países de altos ingresos señalan que los inmigrantes ocupan empleos que esos mismos residentes no desean ocupar y un 18% lo opuesto. Esto mismo se repite en los diez principales países receptores de inmigrantes. (op. cit., p. 2).

Julian Simon (1989, p. 357) hace referencia a un estudio realizado con Stephen Moore en el que entrevistaron a 27 economistas de alto prestigio, que habían sido presidentes de la Asociación Americana de Economía o del Consejo de Asesores Económicos del Presidente, mostrando que veintidós de ellos habían respondido que los efectos de inmigración en el siglo XX habían sido muy positivos y los otros cinco que levemente favorable, sin ninguno que dijera que la considerara negativa.

Huemer (2010) cita un trabajo evaluando el impacto de la inmigración en los años 1980s en los salarios de los trabajadores nativos mostrando que sería del 1 al 2% en las industrias más fuertemente impactadas (un 5% para los que no completaran el secundario).

Un estudio de la OCDE (2014) informa que en los diez años hasta 2012 los inmigrantes representaron un 47% del aumento de la fuerza laboral en los Estados Unidos y un 70% en Europa y que fueron alrededor de un cuarto de todos los ingresos en las ocupaciones que más han declinado en los Estados Unidos (28%) y Europa (24%), básicamente operarios, ocupando funciones que, como lo confirma la encuesta de Gallup antes citada, no son considerados atractivos por los locales. La proporción de inmigrantes con educación superior en los países de la OCDE ha crecido mucho, un 70% en la última década, alcanzando casi 30 millones en 2010/11, en particular debido a la inmigración asiática.

Dalmia (2012) señala que “un informe del Banco Mundial del 2005 encontró que si los treinta países de la OCDE permitieran un crecimiento del 3% en el tamaño de su fuerza laboral a través de reducir las restricciones a la inmigración, los beneficios para los ciudadanos de los países pobres serían de unos 300.000 millones de dólares. Esto es 230.000 millones más que la ayuda internacional que estos países destinan a los países pobres. Si hubiera fronteras abiertas por completo se duplicaría el PIB mundial en pocas décadas, virtualmente eliminando la pobreza global”. También afirma que los economistas están de acuerdo en que los inmigrantes aumentan los ingresos de los trabajadores nativos entre 6.000 y 22.000 millones de dólares (dólares del 2003) anualmente.

Los inmigrantes serían también más emprendedores que los locales. Dalma (op cit) cita un estudio de la Káuffman Foundation según el cual los emprendimientos iniciados por inmigrantes en los Estados Unidos produjeron ventas por 52.000 millones de dólares y emplearon 450.000 trabajadores en 2005. Un 25% de las empresas de alta tecnología fundadas entre 1995 y 2005 tienen al menos un fundador inmigrante. Más del 40% de las empresas de la lista Fortune 500 de 2010 fueron fundadas por inmigrantes o sus hijos. Los inmigrantes obtienen patentes a una tasa doble que los locales. Un reciente estudio de banco alemán KFW (Bank aus Verantwortung) señala que una alta proporción de los inmigrantes son emprendedores, de una u otra forma. La proporción de estos que inicia emprendimientos ha sido de 1,86% entre 2009 y 2014, cifra que es superior a la de los ciudadanos alemanes, 1,68%. En 2014 unos 179.000 inmigrantes (KfW 2015).

Esto no solamente ocurre con los migrantes laborales, también con los refugiados. Comenta la revista The Economist (2016): “Cuando más de un millón de “personas en botes” huyeron de Vietnam desde que los comunistas tomaran el poder en 1975, se ubicaron inicialmente en campos para refugiados en Hong Kong y otras partes de Asia antes de ser enviados a Norteamérica, Europa, Australia o dondequiera que los aceptaran. Llegaron sin nada pero se adaptaron sorprendentemente rápido: el ingreso familiar promedio de los vietnamitas-norteamericanos, por ejemplo, es ya superior al promedio nacional”.

 

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Reporte Anual 15-16Para culminar con broche de oro la gestión 2015-2016 de la organización, Estudiantes por la Libertad (EsLibertad) presenta su primer Reporte Anual, el que no sólo destaca el trabajo del periodo que termina sino que da una excelente introducción a todas las iniciativas por la libertad que seguirán incesantes para la gestión 2016-2017.

Durante el periodo 2015-2016, nuestros líderes voluntarios realizaron 360 eventos además de 11 Conferencias Regionales, para 11,355 asistentes los primeros y 3,128 asistentes las segundas, sumando un impacto total de 14,483 asistentes en nuestras iniciativas. Además, cabe mencionar que este año fue el primero en el que EsLibertad comenzó a regionalizar las Conferencias para lograr llegar con las ideas de la libertad a más países de Latinoamérica. Pedro Pablo Kuczynski, actual Presidente electo del Perú, el senador mexicano Francisco Búrquez, el caricaturista ecuatoriano Bonil y el periodista boliviano Carlos Valverde fueron varios de nuestros ponentes.

Lideres y CRsAl día de hoy, la pasión por la libertad ha inspirado a cientos de estudiantes a lo largo del continente. La organización que hace tres años nacía con 30 jóvenes ahora alcanza los 280 líderes, a lo largo de 18 países de la región. Pero no nos limitemos a ver números donde existen rostros, y estos son los rostros que están cambiando Latinoamérica.  

Ser esa plataforma de apoyo, acción y empoderamiento es lo que singulariza a Estudiantes por la Libertad dentro del movimiento liberal latinoamericano. Nosotros apostamos por que sea la juventud la que cambie su presente y construya futuro. Vencer el miedo a la libertad se trata justamente de eso: ser las caras de un optimismo esperanzador, al tiempo de ejecutar las grandes cosas que le enseñan al mundo lo que podemos alcanzar en libertad -muchas de las cuales podrán conocer en este Reporte

También puedes descargar el Reporte Anual 2015-2016 en PDF aquí.

 

concurso cuentos distopicos

Estudiantes por la Libertad se complace en anunciar a los finalistas de su Primer Concurso de Cuentos Distópicos. Esta iniciativa, desarrollada con el apoyo de Atlas Network, se creó con el objetivo de promover las ideas de libertad de forma innovadora en América Latina.

42 estudiantes de 11 países de la región enviaron sus historias distópicas y, luego de un arduo proceso de revisión, se han seleccionado a los siguientes 15 finalistas:

Categoría Univesidades

  • Romeo, por Sebastián Adasme, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile.
  • Deseo de Redención, por María Rodríguez, Universidad San Gregorio de Portoviejo, Ecuador.
  • El País de la Maravillas, por Andrea Igliozzi, Universidad de Miami, Venezuela.
  • La Colmena, por Fernando Gallegos, Universidad Autónoma de Chihuahua, México.
  • Geronte, por Daniel Espinoza, Universidad Nacional Autónoma de México, México.
  • Solsticio de Libertad, por César Hernández, Universidad Iberoamericana, México.
  • El Último Inventor, por Luis Alfonso Castro, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú.
  • El Precio de la Libertad, por Javier Medina, Universidad Central de Venezuela, Venezuela.
  • El Ciclo Humano, por Julio César Tobar, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, El Salvador.
  • Fuegos, por José Malaguera, Universidad de Los Andes, Venezuela.

Categoría Colegios

Puedes votar por tus cuentos favoritos en nuestras cuentas de Facebook, Twitter e Instagram hasta el 30 de julio.

El presente artículo fue escrito por Hanns Soledispa, Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad Ecuador.

education

Hoy en día el debate acerca de la educación gira en torno a lo público versus lo privado, del acceso universal, o de las regulaciones estatales. Pero vale la pena mencionar que la escolarización obligatoria no existió siempre, pues es obvio, fue inventada en algún momento de la historia.

En la Atenas clásica, la instrucción obligatoria era tarea propia de los esclavos, mientras que la libre experimentación, la reflexión y el estudio de la filosofía eran vividos en las primeras academias de Platón.

En Esparta, en cambio, la educación era un entrenamiento militar. Y al igual que en nuestros días, quienes no alcanzaban los niveles esperados eran excluidos. El sistema se basaba en clases obligatorias y castigos para modelar la conducta mediante el dolor.

Posteriormente, en el siglo XVIII (despotismo ilustrado), en Prusia, y con la finalidad de evitar réplicas de las revoluciones que había en Francia, nace la Escuela Prusiana, en la que los monarcas buscaban mantener la división de clases, fomentar la disciplina, la obediencia dócil y el régimen autoritario.

En Rusia, Catalina La Grande llamó a los enciclopedistas franceses para poder preparar un sistema educativo que transformara a los ciudadanos en obedientes súbditos. Años después, Napoleón, quién era confeso enemigo de los déspotas ilustrados, implementó lo mismo. Incluso afirmaba: “Yo quiero formar un cuerpo docente, para poder así, dirigir el parecer de los franceses”

La noticia de la Escuela Prusiana se regó por todo el mundo, y educadores de todos lados iban a Prusia para aprender del modelo que supuestamente llevaba la bandera de la igualdad (con la idea del acceso universal a la educación). Pero era evidente que el sistema promovía lo contrario y tenía sus raíces en el despotismo y una fuerte herencia de la instrucción espartana.

Todos los tiranos lo han tenido claro, y todo esto se mantiene hasta el día de hoy. La escolarización manejada desde El Estado no es más que un instrumento de adoctrinamiento para perpetuarse en el poder. Controlar la educación (o mejor dicho la escolarización) no puede estar fuera del discurso populista y de todos aquellos que quieren que los ciudadanos no sean libres, sino más bien obedientes súbditos y obreros útiles al sistema.

 

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El presente artículo fue escrito por Eneas Biglione, Director Ejecutivo de la Fundación HACER. Publicado originalmente en HACER.org.

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Hartos de las regulaciones innecesarias, los presupuestos desorbitados y los burócratas del Parlamento Europeo diciéndoles qué deben hacer, el 52% de los habitantes del Reino Unido votó ayer en favor de salir de la Unión Europea. Una decisión valiente y polémica, que esperamos sirva de lección para toda Europa y el mundo.

Dicha decisión constituye claramente un desafío al “establishment” global y al socialismo económico de todos los partidos alrededor del mundo. Los grandes perdedores en la pulseada política por mantener al Reino Unido dentro de la Unión Europea fueron claramente el Presidente Barack Obama y los líderes de la OTAN, que buscaban evitar esta decisión ejerciendo una fuerte presión internacional.

Los votantes del Reino Unido basaron su decisión en el déficit democrático impuesto desde Bruselas (aduciendo que al Parlamento Europeo le falta legitimidad democrática para imponer o rechazar legislación dentro de la Unión Europea), el gran costo anual de pertenecer a la UE (más de 13 mil millones de libras al año, recibiendo menos de la mitad en “beneficios”) y la clara debilidad de la mayoría de las economías de la euro zona (con Grecia e Italia encabezando la lista) abocadas a redistribuir riqueza entre países en lugar de multiplicarla.

El Brexit constituye un duro golpe a la Unión Europea y sus partidarios temen que eventualmente pueda contagiar a otros países miembros. Una encuesta reciente del Pew Research Center muestra que en Francia, país fundador de la UE, tan sólo el 38% de los ciudadanos tienen una imagen favorable de la misma, es decir una imagen favorable un 6% inferior a la de los habitantes del Reino Unido. Por otro lado, en ninguno de los demás países donde se practicó la encuesta, hubo apoyo suficiente a la idea de transferir poder a Bruselas. Esto debería llamar a los líderes de la UE a poner las barbas en remojo y hacer una fuerte autocrítica hacia sus políticas intervencionistas.

Por su parte, y más allá de todo el revuelo que levanta la noticia, el Reino Unido sigue siendo la segunda economía más grande de Europa, miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y un país con excelentes relaciones con Washington DC. Por lo tanto, fuera de la UE el Reino Unido seguirá siendo un jugador de gran importancia en el ámbito internacional en cualquiera de los escenarios posibles.

En materia económica interna, los que se oponían al Brexit han augurado una fuerte recesión en el Reino Unido, pero las autoridades de su Banco Central han salido a confirmar a los medios internacionales que su país está bien preparado para afrontar los cambios que se vienen. Está claro que la Unión Europea no puede permitirse un desprendimiento total del Reino Unido, y viceversa. De hecho las partes ingresan ahora a un período de dos años donde se negociarán los términos y condiciones de esta polémica pero mayoritariamente positiva separación.

Un Reino Unido independiente, en pleno siglo XXI, tendrá la capacidad de volver a convertirse en el ícono de libertad que fuera en su momento para toda Europa y el mundo. Si el resto de la Unión Europea decide aprender la lección, los habitantes de sus países miembros podrán eventualmente gozar de una mayor libertad y una auténtica prosperidad económica.

 

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El liberalismo posee una lógica implacable y una experiencia innegable. Su argumentación consolida la idea, cada vez más clara, que la calidad de vida de las personas está íntimamente relacionada con su libertad individual. Por su parte, ha sido evidente el fracaso que ha tenido la implementación de un orden político socialista. Empero, las políticas colectivistas en general siguen siendo altamente demandadas por la sociedad y se siguen aplicando pese a sus terribles consecuencias.

David Hume nos explica que por medio de la experiencia[1] podemos recibir impresiones de modo directo o mediante la reflexión, y que de estas impresiones podemos obtener percepciones derivadas o ideas. Es decir, las ideas, que son fenómenos de la fantasía y de la memoria, se forman con base en las impresiones que recibimos de nuestras experiencias. En todo caso, las ideas son menos intensas o vivaces que las impresiones.

Para Hume solo existe un campo donde reina la razón y es en el mundo de las ideas puras, pero sostiene que éstas carecen de vitalidad, fuerza o energía propia; es decir, son incontaminadas e incontaminables por las pasiones, siendo éstas las que motivan la acción humana.

Es bien sabido que el liberalismo ha sido acogido generalmente por círculos intelectuales, quienes han hecho un esfuerzo por consolidar un razonamiento impecable y es por esto que las ideas liberales muchas veces son presentadas ante la sociedad como ideas puras y, por ende, carentes de pasiones. Incluso en las discusiones morales, el liberalismo se presenta bajo una lógica argumentada con base en los principios de vida, libertad y propiedad; sin embargo, esta idea no parece predominar en el mundo de los juicios normativos, siendo opacada por el tergiversado término de justicia social e igualdad de condiciones. El problema se encuentra en que las ideas puras no pueden incidir en las conclusiones morales ya que, en el mundo de los valores, lo decisivo son los sentimientos. Habría que preguntarse entonces cómo hacer del liberalismo un sentimiento.

En los países con ciertos grados de libertad se pueden encontrar personas que, a pesar de percibir por medio de la experiencia ciertos beneficios de un orden liberal, siguen apoyando las ideas colectivistas. El planteamiento hasta ahora presentado puede explicar este fenómeno.

Rechazando la idea de que estas personas puedan ser masoquistas o tener poca capacidad cognitiva, al parecer, el colectivismo han prestado más atención en incidir en los sentimientos mientras que los liberales han dedicado sus esfuerzos en fortalecerse en el mundo de las ideas. Esto, bajo la filosofía de Hume, es estratégicamente un fracaso, pues como se dijo anteriormente, las ideas son menos intensas o vivaces que las impresiones.

Y si el rechazo (o desconocimiento) hacia el liberalismo ha de preocupar en los países donde se ha experimentado cierto grado de libertad, preocupa aún más en aquellos países hasta ahora sentenciados a permanecer bajo la sombra del Estado. ¿Cómo mostrar las bondades del liberalismo en un país donde la clase política es colectivista y la concepción generalizada que se tiene sobre las funciones del Estado está tergiversada[2]?

Atendiendo de nuevo a la teoría del conocimiento de Hume, nuestras percepciones más simples[3] las vamos conectando por medio de la costumbre o hábito mental hasta formar ideas complejas. De esta manera, formamos nuestras creencias y éstas son un principio de acción.

Las personas que viven en países tradicionalmente colectivistas se encuentran permanentemente en un entorno coactivo. Las impresiones sensibles se nutren de una experiencia antiliberal, lo que sesga el conocimiento y las creencias. Por ejemplo, la creencia generalmente aceptada en Latinoamérica sobre la función del Estado se basa en la redistribución de la riqueza. Se cree abiertamente que la pobreza es consecuencia de la explotación del capitalista y, por ende, aún persiste esa idea de lucha de clases sociales. Esto ha sido identificado como marxismo cultural.

El meollo se encuentra en cómo generar ideas afines a la libertad en un entorno donde las impresiones que se obtienen de la experiencia están cargadas de un colectivismo que ha sido sistematizado por la costumbre y, por lo tanto, ha imperado en la creencia de las personas.

La respuesta la da Hume en su teoría de la ética y en su concepto de simpatía: como se mencionó anteriormente, la moralidad no está fundamentada en la razón sino en los sentimientos. Esto es justificado porque los hechos, tal como los percibimos, nos muestran las cosas como son, no como deben ser[4]. De la simple observación no se puede deducir un juicio moral ya que la bondad o maldad no es algo que pueda incluirse como propiedad real de lo que valoramos. La moralidad en cambio se ocupa del deber ser y es por eso que, al no poder extraer de la experiencia argumento alguno, apela al sentimiento, a las pasiones, siendo estas últimas impresiones de las percepciones del espíritu.

Hume identifica elocuentemente lo que podría ser la explicación a uno de los grandes problemas del liberalismo. Menciona en su Tratado[5] que un placer conocido (por ende ya experimentado) nos afecta más que otro del cual tenemos información e incluso podemos considerarlo superior pero que hasta el momento no hemos experimentado[6]. Esto ocurre porque de la primera pasión podemos formarnos una idea particular y determinada, mientras que de la segunda sólo tenemos una idea general. Según Hume, estas ideas generales y universales son las que menos influencia tienen sobre la imaginación, y este punto es importante porque la imaginación tiene una gran influencia sobre las pasiones.

Una de las formas de estimular la imaginación es a través  de la elocuencia. En palabras de Hume[7], “es difícil para nosotros negar nuestro sentimiento a lo que nos es descrito con los vivos colores de la elocuencia, y la vivacidad producida por la fantasía es, en muchos casos, más grande que la que surge de la costumbre y la experiencia”.

Es decir, Hume reconoce que la elocuencia puede generar la misma vivacidad que las impresiones de la experiencia, lo que implica el mismo efecto sobre las creencias. Sin embargo, Hume aclara que la elocuencia no siempre es necesaria y que “la simple opinión de otra persona, especialmente cuando está reforzada por la pasión, producirá una idea del bien o el mal que influya sobre nosotros, y que de otro modo sería totalmente olvidada[8]. Esto es posible por el principio de la simpatía, siendo ésta “la conversión de una idea en una impresión por la fuerza de la imaginación[9].

La simpatía se convierte entonces en el camino alternativo que el liberalismo debe adoptar ante un contexto colectivista que no permite a las personas generar un conocimiento pro-libertad. A su vez, es a través de la simpatía como se deben estimular las pasiones y, de esta forma, hacer del liberalismo un sentimiento.


[1]Hume denomina la experiencia como percepciones del espíritu.

[2]Es normal para un ciudadano venezolano pensar que el Estado debe dar respuesta a todos o casi todos los problemas sociales y personales

[3]Recordemos que Hume llama percepciones del espíritu a los hechos de la experiencia

[4]Cualquier forma de deducir normas morales se convierte en una falacia naturalista

[5]Hume, David. Tratado de la Naturaleza Humana. Libros en la red. 2001. Pág. 309.

[6]Literalmente el refrán “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” se ajusta perfectamente a lo que Hume expuso.

[7]Hume, David. Tratado de la Naturaleza Humana. Libros en la red. 2001. Pág. 103

[8] Ibíd. Pág. 309

[9] Ibíd. Pág. 309

 

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¿Qué son los impuestos? ¿Para qué sirven? ¿Son necesarios? ¿Tienen alguna repercusión sobre la libertad de los individuos? ¿Qué alternativas existen si es que las hay? Estas y otras preguntas acerca de la complejidad de los impuestos son respondidas por Jean Masoliver Aguirre, nuestro invitado para el cuarto episodio de Libertad Stereo. Masoliver es Investigador de la Fundación para el Progreso (Chile), además de ser Politólogo con especialidad en Gobierno y Gerencia Pública de la Universidad Alberto Hurtado. En adelante se muestran algunas de las reflexiones que Masoliver ha hecho en torno al tema de este episodio “Impuestos y libertad”, al final del post puedes encontrar y escuchar el podcast completo.

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Impuestos-y-libertad

El impuesto desde un punto de vista teórico liberal vendría siendo una contribución obligatoriamente entregada por parte de los ciudadanos al Estado, para que éste pueda realizar las acciones que los gobernantes juzguen convenientes, con independencia de si son muchos o pocos, o son buenos o son malos. En términos objetivos, el impuesto es una coacción que el Estado hace a los ciudadanos, expropiándoles parte de la canasta que obtienen por el uso de su esfuerzo y su trabajo. La utilidad que tienen los impuestos depende mucho de lo que los gobernantes decidan y, en general, está sometida a lo que el arbitrio de los gobernantes, en cualquiera de sus formas, determine.

Los impuestos no son una forma de redistribuir, son una forma de empobrecer a la sociedad. De hecho, en general donde hay menos impuestos es donde hay más progreso económico, y donde hay más progreso económico hay más empresas y hay más trabajo, y donde hay más trabajo hay mejores sueldos, y donde hay mejores sueldos los ciudadanos salen de la pobreza.

Si nosotros nos abanderamos con las ideas de la libertad, lo que tenemos que pensar es en cambiar al Estado tal como está. Una de las críticas fundamentales al Estado es la de los impuestos, pues son eminentemente coactivos. Y si pensamos con la lógica que tenemos hoy en día del Estado, pensar en un Estado sin impuestos sería algo contradictorio. Entonces lo que tenemos que pensar, primero, es un Estado que se funde en un ideal clásico de la libertad, que es el de consentimiento. Toda acción Estatal, toda acción gobernativa de hecho es consentida por los ciudadanos, y eso desde John Locke y hasta nuestros días es algo que se comparte, en general, en la teoría de la libertad. Los impuestos por ser “impuestos” no son consentidos, y tenemos que pensar entonces modelos de Estado que permitan ese consentimiento. Allí yo no tengo dudas en proponer el surgimiento de modelos de Estado que sean mucho más pequeños tanto en lo territorial como en sus atribuciones, que se financien necesariamente de forma voluntaria. Y eso no lo digo solamente yo, lo dice Ayn Rand y en cierta forma también lo plantea Robert Nozick.

El Estado como está configurado hoy día es un Estado que lleva una especie de inercia basada en la coacción. Lo que tenemos que pensar es en buscar modelos institucionales que constantemente aseguren al individuo, al ciudadano, a consentir la actividad estatal. Si bien la democracia tiene un poco de eso, porque cada vez que nosotros elegimos a los gobernantes estamos de cierta manera consintiendo su acción, la verdad es que hay elementos de la democracia que no tienen que ver con la libertad. Entonces también tenemos que pensar en modelos democráticos que vayan más allá de lo que hoy en día entendemos como sistema democrático, y nosotros los liberales deberíamos exhortar a la opinión pública a abrazar modelos distintos que conlleven más libertad, y con eso impliquen que los impuestos estén basados en el consentimiento y no en la coacción como ahora lo estamos observando. En ese sentido hay que destacar que el liberalismo cree profundamente en que la ciudadanía puede solucionar sus problemas por sí solos, porque la ciudadanía lo hace mejor, lo hace más barato, lo hace más eficiente y, por cierto, lo hace basado en la libre elección y no en la coacción.

Pero hay modelos alternativos. Entre los más cercanos está el de la Escuela de Chicago, la propuesta que Milton Friedman hizo pegó muy fuerte en Chile, que es el tema de los vouchers, según la cual el Estado entrega dinero para proveer servicios pero, al mismo tiempo les entrega a los ciudadanos la posibilidad de elegir libremente con quién consumir, con ese dinero, dichos bienes y servicios, que no necesariamente están ofrecidos sólo por el Estado sino que, en su mayoría, lo están por el sector privado. Otro es un modelo más bien cercano al anarcocapitalismo que implica que el Estado no debe proveer ningún tipo de servicios, sino que los privados observando que hay la posibilidad de explotar, económicamente, una necesidad que tienen los ciudadanos, van a erigir instituciones, en este caso empresas, que vengan a responder a la demanda que los ciudadanos hacen.

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A continuación, te invitamos a escuchar en su totalidad el cuarto episodio de nuestro podcast, “Impuestos y libertad”, con Jean Masoliver Aguirre: