El presente artículo fue escrito por  Oscar Rosales Krumdieck, Coordinador Local de Estudiantes por la Libertad Perú. Publicado originalmente en Diario Altavoz.

Chernobil

Lo que queda de Chernóbil, una ciudad rusa inhabitable luego del accidente en la central nuclear Vladimir Lenin. Fuente: Difusión

Hay un mito muy extendido acerca de la relación entre la contaminación ambiental y el capitalismo. Si uno le pregunta a un estatista promedio, seguro dirá que los países más contaminantes son los que tienen mayor libertad económica. Hasta ahora recuerdo cómo hace unos años, mientras especulaba acerca de la razón de la ausencia de agua en Marte, Hugo Chávez planteó que quizá en un tiempo remoto hubo una civilización en el planeta rojo que fue destruida por el capitalismo. Después de todo, ¿no es este el sistema que está acabando con las plantas y los animales de la Tierra?

Así como Chávez y sus seguidores (que son millones en toda Latinoamérica) miles de personas creen que no hay sistema más contaminante que el capitalismo. La libre empresa estaría reñida con el cuidado del medio ambiente. Hoy, no haré una defensa de la ecología de mercado ni trataré de demostrar por qué el libre mercado es la mejor alternativa para proteger la salud del planeta. Sin embargo, sí voy a criticar esa falsa idea que propugna que no hay nada peor que el capitalismo para el medio ambiente. En realidad, las sociedades más estatistas y socialistas son las que han tenido los peores indicadores de contaminación.

La prueba de ello está en las diversas mediciones de contaminación que se han hecho. Sólo basta buscar un poco para comprobar que, por ejemplo, la Unión Soviética era un país más contaminado que los Estados Unidos. Sin embargo, hay un ejemplo que sirve más y es el de los países post comunistas. Comparar cómo se desarrollaron los indicadores de contaminación ambiental de estos países una vez que se abrieron a la economía mundial y realizaron reformas de mercado es una excelente forma de comparar qué sistema resulta peor para el medio ambiente. ¿Alguien lo ha hecho? Sí, Andrei Shleifer, un famoso economista de Harvard.

Shleifer analizó cómo se desenvolvieron 11 países post comunistas y mostró que la apertura de la economía había sido mejor para el medio ambiente que el estatismo soviético. En promedio, estos 11 países han reducido en un 50% sus emisiones de óxido de nitrógeno y monóxido de carbono desde 1990. Esto a pesar de que estos países continuaron creciendo, por lo que se pueden decir que la mayor libertad económica que experimentaron mató dos pájaros de un tiro: más riqueza para la población y menos contaminación en las ciudades. Todo gracias a un poco más de libre mercado.

Estos datos hacen que uno se pregunte cómo le va a la Venezuela chavista en comparación con el resto de países de la región. ¿Qué es lo que dicen los datos? Julio Centeno, asesor de la Secretaría de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, investigó el tema y concluyó que Venezuela era el país más contaminante de América Latina. Utilizando datos de diversas fuentes como el Banco Mundial, la Cepal y el PNUD demostró que las emisiones de CO2 de Venezuela estaban muy por encima de la de países “neoliberales” como Perú, Chile y Colombia. Es decir, si algún sistema podría haber destruido la civilización en Marte ese es el “socialismo del siglo XXI” defendido por Hugo Chávez.

La evidencia empírica que tenemos a nuestra disposición muestra que si lo comparamos con el sistema soviético o el chavismo, el libre mercado no es tan negativo para el ambiente como algunos quieren hacernos creer. De hecho, los países más económicamente libres son los que tienen menores niveles de contaminación y mayores de reforestación. Las versiones del socialismo que representaban Chávez y la Unión Soviética son dos de las peores cosas que le han podido pasar al medio ambiente. En los países que viven en libre mercado, en cambio, cada vez se desarrollan tecnologías menos contaminantes. ¿Un ejemplo? Bueno, hoy en día un carro yendo a toda velocidad emite menos gases contaminantes que un auto estacionado en los 70. Así están revolucionando al mundo los empresarios innovadores.

emisiones co2

Gráfico elaborado por humanprogress.org, un proyecto del Cato Institute. La segunda línea morada muestra como han aumentado las millas recorridas por los vehículos en los EEUU, mientras que la línea amarilla indica cómo han caído las emisiones acontaminantes agregadas.

 

 

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